¿Cómo funciona la energía?
Autor:
Juan Guillermo Rivera Berrío
Código JavaScript para el libro: Joel Espinosa Longi, IMATE, UNAM.
Recursos interactivos: DescartesJS, Herramientas de IA, ChatGPT y Gemini.
Fuentes: Lato y UbuntuMono
Imagen de portada: ilustración generada por GPT Image 2
Red Educativa Digital Descartes
Córdoba (España)
descartes@proyectodescartes.org
https://proyectodescartes.org
Proyecto iCartesiLibri
https://proyectodescartes.org/iCartesiLibri/index.htm
ISBN: 978-84-10368-59-0

Esta obra está bajo una licencia Creative Commons 4.0 internacional: Reconocimiento-No Comercial-Compartir Igual.
La curiosidad ha sido, desde siempre, el motor del conocimiento. Cada avance científico y tecnológico comenzó con una pregunta sencilla: ¿cómo funciona? Comprender los principios que explican el mundo que nos rodea no solo satisface nuestra curiosidad, sino que también nos proporciona las herramientas necesarias para interpretar la realidad, tomar decisiones informadas y construir un futuro más sostenible.
Este libro hace parte de la colección ¿Cómo funciona?, una serie de obras concebidas para acercar la ciencia y la tecnología a lectores de todas las edades mediante explicaciones claras, ilustraciones de alta calidad, recursos interactivos y ejemplos tomados de la vida cotidiana. Cada volumen explora un tema específico, descomponiendo procesos complejos en conceptos fáciles de comprender sin perder el rigor científico.
En ¿Cómo funciona la energía? descubrirás que la energía está presente en prácticamente todo lo que hacemos. Desde la electricidad que ilumina nuestros hogares hasta el movimiento de un automóvil, el funcionamiento de una central hidroeléctrica, un panel solar, un aerogenerador o una simple pila, todos estos sistemas obedecen a principios físicos que explican cómo la energía se transforma, se transporta y se aprovecha para mejorar nuestra calidad de vida.
A lo largo de estas páginas encontrarás explicaciones paso a paso, diagramas, ilustraciones, ecuaciones fundamentales y recursos interactivos que te permitirán explorar cada tema de manera dinámica. El propósito no es únicamente presentar información, sino ayudarte a desarrollar una comprensión profunda de los fenómenos energéticos y de su importancia para afrontar los desafíos del siglo XXI, como la
eficiencia energética, la transición hacia fuentes renovables y la sostenibilidad del planeta.
Esperamos que este libro despierte nuevas preguntas, fortalezca tu pensamiento científico y te motive a seguir explorando el fascinante mundo de la ciencia. Porque comprender cómo funciona la energía es comprender uno de los pilares fundamentales sobre los que se construye nuestra sociedad y nuestro futuro.
Bienvenido a la colección ¿Cómo funciona? Que este sea el comienzo de un apasionante viaje por los principios que hacen posible el funcionamiento del mundo que nos rodea.
Juan Guillermo Rivera Berrío
2026
Desde el momento en que despertamos hasta que cerramos los ojos al final del día, la energía está presente en cada aspecto de nuestra existencia. Es la chispa que enciende nuestras bombillas, el motor que impulsa nuestros vehículos, el calor que calienta nuestros hogares y la fuerza que permite a nuestros cuerpos moverse y pensar. Sin ella, la vida tal como la conocemos sería imposible. Pero, ¿qué es realmente esta fuerza omnipresente y cómo opera en el vasto universo?
La energía, en su definición más fundamental, es la capacidad de realizar trabajo. Esta capacidad se manifiesta de innumerables formas, cada una de ellas con características y comportamientos únicos. Podemos observar la energía en movimiento, como la que tiene un corredor cruzando la meta, o almacenada, como la que se encuentra en las baterías que alimentan nuestros dispositivos. Esta dualidad entre energía en movimiento y energía almacenada es crucial para comprender su funcionamiento.
A lo largo de la historia, los científicos han luchado por desentrañar los misterios de la energía, formulando leyes y principios que rigen su comportamiento. Una de las ideas más revolucionarias fue la conservación de la energía, enunciada por la Primera Ley de la Termodinámica. Esta ley establece que la energía no se crea ni se destruye, solo
se transforma de una forma a otra. Es decir, la cantidad total de energía en un sistema aislado permanece constante, aunque pueda cambiar su apariencia.
Esta transformación es lo que da lugar a la variedad de tipos de energía que encontramos. Tenemos la energía cinética, asociada al movimiento, y la energía potencial, que es energía almacenada debido a la posición o configuración de un objeto. Piensa en una montaña rusa: cuando está en la cima, tiene una gran energía potencial; al descender, esta se convierte en energía cinética, impulsándola a gran velocidad. La famosa ecuación de Einstein,
$$E=mc^2$$nos revela además la equivalencia entre masa y energía, sugiriendo que la masa misma es una forma de energía concentrada.
Comprender cómo funciona la energía no es solo un ejercicio académico; tiene implicaciones prácticas profundas. Desde el desarrollo de fuentes de energía renovable que mitiguen el cambio climático hasta la optimización de la eficiencia en la industria y nuestros hogares, el conocimiento de los principios energéticos es fundamental para nuestro futuro. En esta unidad, exploraremos las diferentes formas de energía, las leyes que las gobiernan y los fascinantes procesos de transformación que las hacen tan esenciales para el universo.
Una central nuclear es una instalación industrial diseñada para generar electricidad a partir de la energía liberada en reacciones nucleares. El corazón de este proceso es el reactor nuclear, donde se produce una reacción en cadena controlada. El combustible más común utilizado es el uranio, específicamente el isótopo uranio-235 ($^{235}$U). Cuando un neutrón choca con un núcleo de uranio-235, este se fisiona, dividiéndose en núcleos más pequeños, liberando una gran cantidad de energía en forma de calor y emitiendo más neutrones.
Estos neutrones liberados, a su vez, impactan en otros núcleos de uranio-235, provocando nuevas fisiones y perpetuando la reacción en cadena. Para mantener esta reacción controlada y evitar que se acelere peligrosamente, se utilizan barras de control, compuestas por materiales como el cadmio o el boro, que absorben el exceso de neutrones. El calor generado por las fisiones nucleares es el elemento clave para la producción de electricidad.
Este calor se utiliza para calentar un refrigerante (generalmente agua) que circula a través del reactor. El refrigerante, al calentarse, aumenta su temperatura y presión. En la mayoría de las centrales, este refrigerante sobrecalentado transfiere su calor a otro circuito de agua a través de un generador de vapor. El agua en este segundo circuito, al recibir el calor, se convierte en vapor a alta presión y temperatura. La ecuación fundamental que describe la energía liberada en una fisión nuclear, aunque simplificada para el propósito de entender el concepto, se relaciona con la famosa ecuación de Einstein:
Donde $E$ representa la energía liberada, $m$ la masa que se convierte en energía, y $c$ la velocidad de la luz. En cada fisión, una diminuta cantidad de masa se transforma en una enorme cantidad de energía.
El vapor de alta presión generado en el generador de vapor se dirige hacia una turbina. Las palas de la turbina, al ser impactadas por el vapor, comienzan a girar a gran velocidad. Esta energía cinética del vapor se convierte en energía mecánica de rotación en la turbina. El eje de la turbina está conectado directamente a un generador eléctrico. El generador es un dispositivo que convierte la energía mecánica de rotación en energía eléctrica, basándose en el principio de inducción electromagnética.
Una vez que el vapor ha pasado por la turbina y ha cedido gran parte de su energía, se dirige a un condensador. En el condensador, el vapor se enfría y vuelve a su estado líquido, usualmente utilizando agua fría de un río, lago o mar cercano. Este agua condensada se bombea de regreso al generador de vapor, completando así el ciclo de funcionamiento de la central. La electricidad generada se transporta a través de líneas de alta tensión para su distribución y consumo.
Una presa hidroeléctrica es una maravilla de la ingeniería que transforma la energía potencial del agua en energía eléctrica. Su funcionamiento se basa en un principio fundamental: la gravedad. Cuando se construye una presa en un río, se crea un gran embalse o reservorio detrás de ella. El agua almacenada en este embalse se encuentra a una altura elevada, y esta posición le confiere una gran cantidad de energía potencial gravitatoria. La cantidad de energía potencial ($E_p$) depende de la masa del agua ($m$), la aceleración debida a la gravedad ($g$) y la altura ($h$) a la que se encuentra el agua, tal como se describe en la siguiente ecuación:
$$E_p = mgh$$
El agua del embalse se canaliza hacia el interior de la presa a través de tuberías forzadas (o penstocks). A medida que el agua fluye por estas tuberías, desciende desde la altura del embalse hasta la parte inferior de la presa. Durante este descenso, la energía potencial se convierte progresivamente en energía cinética, es decir, la energía del movimiento. Cuanto mayor sea la altura desde la que cae el agua (el "salto" o "carga hidráulica"), mayor será la velocidad y, por lo tanto, la energía cinética que adquiere.
En el punto más bajo de su recorrido dentro de la presa, el agua a alta velocidad impacta sobre las turbinas. Las turbinas son dispositivos mecánicos con álabes o palas que giran cuando el agua las golpea. La fuerza del agua en movimiento hace que el eje de la turbina comience a girar a gran velocidad. Existen diferentes tipos de turbinas, como las turbinas Francis, Kaplan o Pelton, cada una diseñada para condiciones específicas de caudal y altura de caída. La transferencia de energía del agua a la turbina se puede entender en términos de conservación de la energía y transferencia de momento.
El eje de la turbina está conectado directamente a un generador eléctrico. El generador funciona según el principio de la inducción electromagnética: un campo magnético que gira dentro de bobinas de cable conductor (o viceversa) induce una corriente eléctrica. De esta manera, la energía mecánica rotacional de la turbina se transforma en energía eléctrica. La potencia eléctrica generada ($P$) es proporcional al voltaje ($V$) y a la corriente ($I$) producidos, siguiendo la relación básica:
$$P = VI$$Finalmente, la electricidad generada se transmite a través de líneas de alta tensión para ser distribuida a hogares, industrias y otras instalaciones. La cantidad total de energía eléctrica que puede producir
una presa hidroeléctrica depende de varios factores, incluyendo el caudal de agua disponible, la altura del salto hidráulico, la eficiencia de las turbinas y la eficiencia del generador. Es una fuente de energía renovable crucial, ya que utiliza el ciclo natural del agua sin consumir combustibles fósiles.
Los paneles solares son verdaderas maravillas de la ingeniería que transforman la luz del sol, una fuente de energía inagotable, en electricidad utilizable. En su esencia, un panel solar está compuesto por numerosas células fotovoltaicas, a menudo fabricadas con silicio. Cuando los fotones, las partículas de luz del sol, impactan la superficie de estas células, transfieren su energía a los electrones del material semiconductor. Este bombardeo de energía libera electrones de sus átomos, permitiéndoles moverse y crear un flujo de corriente eléctrica.
Este fenómeno, conocido como efecto fotovoltaico, es el principio fundamental detrás del funcionamiento de un panel solar. El silicio se dopa con otros elementos para crear capas con diferentes propiedades eléctricas, formando una unión p-n. La capa "p" tiene un exceso de "huecos" (ausencia de electrones), mientras que la capa "n" tiene un exceso de electrones libres. Cuando los fotones golpean, liberan electrones en la zona de la unión, y la diferencia de potencial creada impulsa a estos electrones a fluir a través de un circuito externo, generando así electricidad.
La cantidad de electricidad que un panel solar puede producir depende de varios factores, incluyendo la intensidad de la radiación solar (cuánta luz llega), la eficiencia de las células fotovoltaicas y la temperatura del panel. Una mayor intensidad de luz solar significa más fotones disponibles para golpear las células, lo que resulta en una mayor generación de electricidad. La eficiencia de una célula fotovoltaica se refiere a qué porcentaje de la energía solar que incide sobre ella se convierte efectivamente en electricidad. Las temperaturas elevadas, curiosamente, pueden disminuir ligeramente la eficiencia de los paneles solares.
Matemáticamente, la potencia eléctrica ($P$) generada por un panel solar se relaciona directamente con la corriente ($I$) que fluye y el voltaje ($V$) que produce, según la ley de Ohm:
$$P = V \times I$$La energía total generada en un período de tiempo ($t$) se obtiene multiplicando la potencia por el tiempo:
$$E = P \times t$$Estos valores se expresan típicamente en vatios (W) para la potencia y kilovatios-hora (kWh) para la energía.
Cada célula individual produce un voltaje y una corriente relativamente bajos. Por lo tanto, se conectan en serie para aumentar el voltaje total y en paralelo para aumentar la corriente total, formando así un panel solar. Múltiples paneles se pueden interconectar para crear un sistema fotovoltaico más grande, capaz de satisfacer las demandas energéticas de hogares, edificios e incluso comunidades enteras. El diseño y la orientación de los paneles hacia el sol son cruciales para maximizar la captación de energía a lo largo del día y las estaciones.
Un aerogenerador es una máquina fascinante que transforma la energía cinética del viento en energía eléctrica. Su funcionamiento se basa en principios aerodinámicos muy estudiados. Imagina las aspas de un molino, pero diseñadas con una precisión matemática increíble. Cuando el viento sopla, ejerce una fuerza sobre estas aspas, haciéndolas girar. Cuanto mayor es la velocidad del viento, mayor es la fuerza y, por lo tanto, mayor es la velocidad de rotación de las aspas.
Este movimiento de rotación de las aspas está conectado a un eje central. Este eje, a su vez, está acoplado a un multiplicador de velocidad (caja de engranajes) en la mayoría de los aerogeneradores modernos. El multiplicador aumenta significativamente la velocidad de rotación antes de que llegue al generador eléctrico. Esto es crucial porque los generadores eléctricos funcionan de manera más eficiente a altas velocidades de rotación. Sin el multiplicador, necesitaríamos aspas mucho más grandes o vientos extremadamente fuertes para producir una cantidad útil de electricidad.
En el corazón del aerogenerador se encuentra el generador eléctrico. Este dispositivo, similar en principio a una dinamo de bicicleta, utiliza el principio de inducción electromagnética. Al girar las aspas y, por ende, el eje del generador, se produce un movimiento relativo entre un campo magnético y conductores eléctricos (bobinas). Este movimiento induce una corriente eléctrica en los conductores. La potencia eléctrica generada se puede calcular, de forma simplificada, a través de la siguiente relación:
$$P = \frac{1}{2} \rho A v^3 C_p$$Donde:
$P$ es la potencia eléctrica generada.
$\rho$ es la densidad del aire (aproximadamente 1.225 kg/m³ a nivel del mar y 15°C).
$A$ es el área barrida por las aspas.
* $v$ es la velocidad del viento.
$C_p$ es el coeficiente de potencia, un factor que representa la eficiencia del aerogenerador.
La eficiencia de un aerogenerador es un factor clave. El límite teórico de la eficiencia con la que un aerogenerador puede extraer energía del viento es dado por el límite de Betz, que establece que un aerogenerador puede capturar como máximo el 59.3% de la energía cinética del viento. En la práctica, la eficiencia de los aerogeneradores comerciales suele estar entre el 35% y el 50%. La ecuación de potencia muestra la importancia crucial de la velocidad del viento, ya que está elevada al cubo ($v^3$). Esto significa que duplicar la velocidad del viento puede cuadruplicar la potencia disponible.
Finalmente, la electricidad generada en el aerogenerador, a menudo en corriente alterna (AC) con una frecuencia y voltaje variables, se acondiciona. Se pasa a través de un convertidor que ajusta estas características para que sean compatibles con la red eléctrica. Luego, esta energía es transportada a través de cables de alta tensión hasta las subestaciones y, finalmente, distribuida a nuestros hogares y negocios. Los aerogeneradores modernos son sistemas complejos y eficientes que aprovechan la fuerza inagotable del viento.
Esta es la chispa que enciende todo el proceso.Un generador eléctrico es, en esencia, una máquina que transforma energía mecánica en energía eléctrica. Su funcionamiento se basa en un principio fundamental de la física: la inducción electromagnética. Cuando un conductor eléctrico, como un cable, se mueve a través de un campo magnético, o cuando un campo magnético cambia alrededor de un conductor estacionario, se induce una corriente eléctrica en ese conductor.
En la práctica, esto se logra con dos componentes principales: un rotor y un estator. El rotor es la parte giratoria y generalmente contiene imanes o electroimanes que crean el campo magnético. El estator es la parte estacionaria y contiene las bobinas de cable conductor donde se inducirá la corriente eléctrica. La energía mecánica necesaria para hacer girar el rotor puede provenir de diversas fuentes, como turbinas impulsadas por agua (hidroeléctricas), vapor (termoeléctricas o nucleares), viento (eólicas) o motores de combustión interna (generadores portátiles).
El proceso se puede visualizar de la siguiente manera: la fuente de energía mecánica hace girar el rotor. A medida que los imanes del rotor se mueven, su campo magnético atraviesa las bobinas de cable del estator. Este movimiento relativo entre el campo magnético y los conductores provoca que los electrones en el cable se muevan, creando así una corriente eléctrica. La magnitud de la corriente generada y la potencia total dependen de varios factores, incluyendo la fuerza del campo magnético, la velocidad de rotación del rotor y el número de vueltas de las bobinas en el estator.
La relación entre el voltaje inducido y el cambio del flujo magnético se describe mediante la Ley de Faraday de la Inducción Electromagnética. Formalmente, esta ley se expresa como:
$$\mathcal{E} = -N \frac{d\Phi_B}{dt}$$Donde:
$\mathcal{E}$ es la fuerza electromotriz (voltaje) inducida.
$N$ es el número de vueltas de la bobina.
$\frac{d\Phi_B}{dt}$ es la tasa de cambio del flujo magnético ($\Phi_B$) con respecto al tiempo ($t$). El signo negativo indica la dirección de la corriente inducida, según la Ley de Lenz, que establece que la corriente inducida siempre se opone al cambio que la produce.
La corriente generada puede ser de dos tipos principales: corriente alterna (CA) o corriente continua (CC). Los generadores más comunes producen CA, ya que el cambio constante de polaridad del campo magnético al girar el rotor genera una corriente que invierte su dirección periódicamente. Para obtener corriente continua, se utilizan dispositivos como el conmutador (en generadores CC más antiguos) o rectificadores (en generadores modernos de CA que se adaptan para producir CC), que dirigen la corriente en una sola dirección.
Una pila, en su esencia, es un dispositivo que transforma energía química almacenada en sus componentes internos en energía eléctrica utilizable. Este proceso se lleva a cabo mediante reacciones electroquímicas controladas. Imagina la pila como un pequeño laboratorio donde dos materiales distintos, llamados electrodos, están inmersos en una sustancia conductora, el electrolito. Uno de los electrodos tiende a ceder electrones (el electrodo negativo o ánodo) y el otro tiende a aceptarlos (el electrodo positivo o cátodo).
Cuando conectas una pila a un circuito, por ejemplo, a una bombilla, se inicia un camino para que los electrones fluyan. En el ánodo, el material se oxida, liberando electrones y iones. Estos electrones no pueden cruzar directamente el electrolito, pero los iones sí pueden moverse a través de él. El electrolito actúa como un puente iónico, permitiendo el equilibrio de cargas dentro de la pila. La diferencia de potencial eléctrico entre el ánodo y el cátodo, conocida como voltaje, es lo que impulsa a los electrones a viajar por el circuito externo desde el ánodo hasta el cátodo.
La reacción química principal que ocurre en el ánodo se puede representar genéricamente. Por ejemplo, si el ánodo está hecho de zinc, la reacción sería:
$$Zn(s) \rightarrow Zn^{2+}(aq) + 2e^-$$Esto significa que un átomo de zinc sólido ($Zn(s)$) pierde dos electrones ($2e^-$) y se convierte en un ion zinc disuelto en el electrolito ($Zn^{2+}(aq)$).
En el cátodo, ocurre una reacción de reducción donde se consumen los electrones que llegan a través del circuito externo. La naturaleza exacta de esta reacción depende de los materiales del cátodo y del electrolito. En una pila común, como una pila de zinc-carbón, el cátodo podría ser dióxido de manganeso. La reacción simplificada en el cátodo sería:
$$2MnO_2(s) + 2NH_4^+(aq) + 2e^- \rightarrow Mn_2O_3(s) + 2NH_3(aq) + H_2O(l)$$
Aquí, el dióxido de manganeso ($MnO_2$), junto con iones amonio $(NH_4^+)$ y los electrones recibidos, se transforma en óxido de manganeso ($Mn_2O_3$), amoníaco ($NH_3$) y agua ($H_2O$).
La diferencia de potencial eléctrico entre los electrodos, medida en voltios ($V$), es el voltaje de la pila. Esta diferencia se mantiene gracias a las reacciones electroquímicas continuas. A medida que las reacciones químicas consumen los materiales activos de la pila, esta deja de producir electricidad y se dice que se ha agotado. La cantidad total de energía que una pila puede entregar se relaciona con la cantidad de material reactivo y la capacidad de la pila, usualmente medida en amperios-hora ($Ah$).
Las bombas de calor son dispositivos fascinantes que, a pesar de su nombre, no "bomban" calor en el sentido tradicional, sino que lo mueven de un lugar a otro. Su funcionamiento se basa en un ciclo de refrigeración, similar al de un refrigerador o un aire acondicionado, pero con la particularidad de poder invertir su dirección para calentar o enfriar un espacio. En esencia, una bomba de calor aprovecha las leyes de la termodinámica para transferir energía térmica utilizando un fluido refrigerante y cambios de presión y temperatura.
El corazón de una bomba de calor es un circuito cerrado que contiene un fluido refrigerante con un punto de ebullición muy bajo. Este circuito consta de cuatro componentes principales: el evaporador, el compresor, el condensador y la válvula de expansión. La magia ocurre cuando el refrigerante circula por estos componentes, cambiando de estado (líquido a gas y viceversa) y, consecuentemente, de temperatura y presión.
Imaginemos una bomba de calor que está calentando un hogar en invierno. En el evaporador, que en este caso se encuentra en el exterior (por ejemplo, extrayendo calor del aire ambiente, del suelo o del agua), el refrigerante líquido a baja presión absorbe calor del entorno, incluso si este parece frío. Al absorber calor, el refrigerante hierve y se convierte en un gas a baja presión.
Posteriormente, este gas refrigerante es succionado por el compresor. El compresor aumenta la presión y la temperatura del gas. Este gas caliente y a alta presión fluye entonces hacia el condensador, que en esta configuración está dentro del hogar. En el condensador, el gas refrigerante cede su calor al aire interior, calentándolo. Al perder calor, el refrigerante se condensa y vuelve a ser un líquido a alta presión.
Finalmente, el refrigerante líquido a alta presión pasa por la válvula de expansión. Esta válvula reduce drásticamente la presión del refrigerante, lo que a su vez provoca una caída significativa en su temperatura. El líquido frío y a baja presión regresa al evaporador, listo para comenzar el ciclo de nuevo. Este ciclo continuo de absorción, compresión, cesión de calor y expansión permite a la bomba de calor transferir calor desde una fuente más fría a un destino más cálido, funcionando de manera eficiente y sostenible.
La belleza de una bomba de calor es su capacidad de invertir este ciclo en verano, extrayendo calor del interior de la casa y disipándolo en el exterior, proporcionando así refrigeración.
Los motores eléctricos son verdaderas maravillas de la ingeniería que transforman la energía eléctrica en energía mecánica, es decir, en movimiento. Su funcionamiento se basa en un principio fundamental del electromagnetismo: la interacción entre campos magnéticos y corrientes eléctricas. Cuando una corriente eléctrica atraviesa un conductor dentro de un campo magnético, experimenta una fuerza. Esta fuerza es la que, de manera orquestada y continua, genera la rotación que asociamos con un motor en funcionamiento.
En su forma más básica, un motor eléctrico consta de dos componentes principales: el estator y el rotor. El estator es la parte fija del motor y generalmente contiene imanes permanentes o electroimanes que crean un campo magnético estacionario. El rotor, por otro lado, es la parte giratoria y suele estar compuesto por bobinas de alambre conductor. Cuando la electricidad fluye a través de estas bobinas en el rotor, se genera un segundo campo magnético.
La magia ocurre cuando estos dos campos magnéticos, el del estator y el del rotor, interactúan. Los polos magnéticos opuestos se atraen y los polos iguales se repelen. Esta atracción y repulsión crea un par de torsión sobre el rotor, haciéndolo girar. Para mantener esta rotación continua, es necesario un mecanismo que cambie la dirección de la corriente en las bobinas del rotor en el momento preciso, invirtiendo la polaridad de su campo magnético. Este cambio se logra típicamente mediante un conmutador (en motores de corriente continua) o a través de la naturaleza alternante de la corriente eléctrica de suministro (en motores de corriente alterna).
Consideremos una bobina de alambre conductor (el rotor) dentro de un campo magnético generado por imanes fijos (el estator). La fuerza ($F$) que experimenta un conductor de longitud ($l$) por el que circula una corriente ($I$) en un campo magnético de inducción ($B$) se describe mediante la ley de Lorentz:
$$\vec{F} = I (\vec{l} \times \vec{B})$$Esta fuerza genera un momento de giro (o torque, $\tau$), que hace que la bobina rote. La magnitud de este torque depende de la intensidad de la corriente, la fuerza del campo magnético, la geometría de la bobina y el ángulo entre el campo y el eje de rotación. La energía eléctrica utilizada para generar esta corriente se transforma en la energía cinética de rotación del rotor.
Para que el rotor continúe girando y no se detenga en una posición de equilibrio, el diseño del motor asegura que la dirección de la corriente en las bobinas del rotor se invierta periódicamente. En los motores de corriente continua (CC), esto lo realiza un conmutador mecánico. En los motores de corriente alterna (CA), la propia naturaleza de la corriente alterna crea campos magnéticos giratorios que arrastran al rotor. La potencia eléctrica de entrada ($P_{in}$) se convierte en potencia mecánica de salida ($P_{out}$) y algo de energía térmica debido a la resistencia del alambre:
Donde $P_{pérdidas}$ a menudo se relaciona con el calor generado por el efecto Joule ($I^2R$).
En resumen, un motor eléctrico aprovecha la fuerza que actúa sobre un conductor portador de corriente inmerso en un campo magnético. Mediante la manipulación de campos magnéticos y la dirección de la corriente eléctrica, se crea un par de torsión continuo que resulta en el movimiento rotatorio, haciendo posible una vasta gama de aplicaciones, desde electrodomésticos hasta vehículos eléctricos.
Imagina la red eléctrica como un vasto sistema de carreteras por el que viaja la electricidad. Para que esa electricidad llegue a nuestros hogares y funcione en nuestros electrodomésticos, a menudo necesitamos ajustar su "velocidad" o, más precisamente, su voltaje. Aquí es donde entra en juego el transformador, un dispositivo ingenioso que hace exactamente eso: cambia el nivel de voltaje de la corriente alterna (CA). Es como un controlador de tráfico que dirige la electricidad por caminos de diferente "ancho" para que sea segura y útil.
Un transformador funciona basándose en un principio fundamental de la física electromagnética: la inducción electromagnética. En su forma más básica, consta de dos bobinas de alambre enrolladas alrededor de un núcleo de hierro común. Una bobina se llama bobina primaria y la otra, la bobina secundaria. Cuando una corriente alterna, que cambia de dirección constantemente, fluye a través de la bobina primaria, crea un campo magnético que también cambia. Este campo magnético variable, confinado por el núcleo de hierro, se propaga e interactúa con la bobina secundaria, induciendo en ella una diferencia de potencial, es decir, un voltaje.
La magia del transformador reside en la relación entre el número de vueltas de las bobinas primaria y secundaria. Si la bobina secundaria tiene más vueltas que la bobina primaria, el voltaje inducido en ella será mayor que el voltaje de entrada; esto se conoce como transformador elevador. Por el contrario, si la bobina secundaria tiene menos vueltas, el voltaje será menor, y hablaremos de un transformador reductor. Esta relación se describe elegantemente por la siguiente fórmula:
$$\frac{V_s}{V_p} = \frac{N_s}{N_p}$$Donde:
$V_s$ es el voltaje en la bobina secundaria.
$V_p$ es el voltaje en la bobina primaria.
$N_s$ es el número de vueltas en la bobina secundaria.
$N_p$ es el número de vueltas en la bobina primaria.
Esta capacidad de aumentar o disminuir el voltaje es crucial. Por ejemplo, la electricidad se genera a voltajes relativamente bajos. Para transportarla eficientemente a través de largas distancias con pérdidas mínimas, se eleva a voltajes muy altos utilizando transformadores elevadores en las centrales eléctricas. Luego, cerca de nuestras ciudades y vecindarios, se utilizan transformadores reductores en subestaciones y postes de luz para disminuir gradualmente el voltaje hasta niveles seguros y utilizables en nuestros hogares. Sin este ajuste, la electricidad de alta tensión sería peligrosa y dañaría nuestros aparatos.
Es importante destacar que los transformadores solo funcionan con corriente alterna (CA). La razón es que el principio de inducción se basa en un campo magnético cambiante. La corriente continua (CC), al ser constante, genera un campo magnético estático que no puede inducir voltaje en la bobina secundaria. Por eso, la mayoría de la energía que utilizamos en nuestros hogares proviene de CA, y los transformadores son esenciales para su distribución y adaptación a las necesidades específicas de cada aplicación.
El siguiente objeto interactivo de Phet, permite utilizar una bobina captadora para generar electricidad, en el que el usuario observa cómo interactúa un campo magnético para crear una corriente eléctrica. El usuario puede explorar cómo un flujo magnético variable puede producir un flujo de electricidad al mover un imán a través de una bobina a diferentes velocidades. Se puede añadir una bobina más grande para explorar los efectos del tamaño de la bobina en el flujo de corriente.