Era el momento en el que a los ancestros benévolos se les invitaba a cruzar, mientras que a los malévolos se les procuraba asustar o evitar, empleando para ello máscaras y disfraces con pieles de animales para hacerse pasar por ganado. Como ya hemos dicho, esta noche se tomaba como referencia del comienzo del invierno, es por ello que éste también era el momento en el que se hacía balance del suministro y de las cabezas de ganado. Durante esta jornada se apagaban todas las hogueras y fuegos y se encendía sólo una por casa, entonces cogían los huesos de los animales sacrificados y los lanzaban a la chimenea. Todo ello acompañado muchas veces con ritos de adivinación, comida y bebida. Otra cosa que hacían para no ser molestados por los espíritus era poner una vela en la ventana por cada difunto que hubiese en esa familia, si no las ponían o faltaba alguna, los difuntos perturbarían sus sueños y les harían caer en terribles pesadillas. Los colores tradicionales de este día son el negro por el color de la noche y el naranja por ser la gama de colores de los primeros rayos del amanecer. 2. La tradición romana. Se dice que cuando tuvo lugar la toma de estas tierras celtas por parte del Imperio Romano, éstos adoptaron partes de las celebraciones celtas y las mezclaron con la suya.