Fuente: Colección Fotográfica de la United Fruit Company, box 30, Nº 620. Fotografía del 10 de diciembre de 1928. Autorizada su publicación por Baker Library Historical Collections, Harvard Business School. Ya para el día lunes 10 de diciembre, después de un fin de semana agitado, en primeras páginas los titulares anunciaban en grande y en rojo resaltado “Los revolucionarios huyen en desbandada hacia la Sierra Nevada”; “Las tropas del Gobierno batieron en toda la línea a los Huelguistas”; “El ministro de Guerra informa que hubo más muertos en los últimos encuentros” 62 . Los medios de comunicación en general informaban en sus apartes que sobre el movimiento revolucionario del departamento Magdalena todo tiende a demostrar que la fuerza militar había procedido con energía, mas no había incurrido en excesos, pues los jefes militares habían ordenado hacer lo único que debía hacerse, y que de ahí no habían pasado. Producto de lo anterior, ya se había restablecido el servicio de trenes entre Ciénaga y Santa Marta y el servicio vapores entre Ciénaga y Barranquilla, indicando que entre sábado y domingo salieron atiborradas de gente y carga las embarcaciones Iris y otro de la empresa fluvial de don Cristóbal Striedinguer. Asimismo, informaban que a raíz del orden que ya reinaba en Ciénaga producto de la acción militar, el comercio en su mayoría el día domingo abrió sus puertas, y que el éxodo de personas había mermado, ya que había suministros. Los almacenes y tiendas de víveres y abarrotes se vieron concurridísimas debido a que el nulo movimiento comercial durante los días de huelga provocó una carencia de alimentos y demás productos de la canasta familiar 63 . En un comunicado enviado por el general Cortés Vargas como jefe civil y militar de la Zona Bananera del Magdalena informa al Ministro de Guerra que él como máxima autoridad de la región había dictado un decreto 64 por medio del cual se consideraba como “cuadrilla de malhechores” a los revolucionarios del Magdalena. El decreto estaba conformado por tres artículos, y entre los apartes que justificaban su expedición se especifica que, vistos los diversos atropellos cometidos por los huelguistas (incendio de varios edificios nacionales y extranjeros, saqueo de almacenes, daño a las comunicaciones telegráficas y telefónicas, destrucción de las 62 La Prensa, Nº 253, Barranquilla, sábado 8 de diciembre de 1928, p. 1. 63 La Prensa, Nº 254, Barranquilla, lunes 10 de diciembre de 1928, p. 1. 64 Diario del Córdoba, Ciénaga, domingo 9 de diciembre de 1928, p. 1.