emplear medios enérgicos para solucionar el problema. Indicó que, fuera del encuentro acaecido en la plaza de Ciénaga, las tropas del ejército también habían tenido otros enfrentamientos en toda la región de la Zona Bananera, siendo uno de ellos el encuentro militar presentado en el corregimiento de Sevilla (Magdalena), donde también en la noche del 6 de diciembre resultó una persona muerta y numerosos heridos aún por determinar. Era tal la manipulación de la información que hasta el periódico The Times de New York informaba de manera extensa y tendenciosa que los disturbios obreros de la región bananera de Colombia eran provocados y encabezados por agitadores mexicanos que dos décadas antes habían liderado los procesos de la Revolución de ese país. Asimismo, detallaba que los aspectos de la huelga bananera eran derivados por la caducidad de la concesión Barco 56 . Por su parte, el comunicado de prensa que expidió la United Fruit Company a las agencias de New York y a los corresponsales del mundo fue que, en opinión de la Compañía multinacional: la situación difícil que venía reinando desde hacía días en la región bananera colombiana, en donde la empresa tiene valiosísimos intereses, ha mejorado mucho desde las últimas 24 horas y que los despachos ya recibidos desde allí dan esperanza de que pronto termine el conflicto surgido entre los patrones y los obreros que culminó en una extensa huelga con caracteres revolucionarios 57 . Los jefes de la United Fruit comunicaban además que el barco de la Flota Blanca que salió del puerto de Santa Marta en la mañana del 7 de diciembre cargado de banano hacia los mercados internacionales fue el mismo que se encontraba atracado desde hacía días en esa ciudad en espera del desarrollo de los acontecimientos, por si la situación llegaba al extremo de que fuera necesario ofrecer refugio en el barco a los ciudadanos estadounidenses, empleados de la United y otros cuya seguridad se viera amenazada. Mientras que los periódicos norteamericanos masificaban una información poco seria y honrada, a costa de preservar los intereses acomodados de la multinacional y del Gobierno norteamericano, los periódicos nacionales sobre la problemática suscitada la analizaban con mayor objetividad. Es el caso de El Tiempo de Bogotá, el cual, en una extensa nota, hace razonados comentarios. Decía, por ejemplo, que muchos de los reclamos que exigían los huelguistas eran unos puntos de condiciones laborales muy justos. Sin embargo, desde su editorial enfatizaban que no comulgaban con muchas cosas de la huelga, pues consideraban que los trabajadores estaban mal dirigidos y aconsejados, lo que originó que las autoridades impusieran su conducta. Aprovechaban además dicha editorial para invitar a la cordura, no a la desesperación. Sobre todo a las autoridades, a las que les recordaban que la fuerza no es la razón suprema, ni es el único sistema para dominar un conflicto, pues la violencia 58 no es un recurso aceptable para imponer determinadas reivindicaciones 59 . 56 La Prensa, Nº 252, Barranquilla, viernes 7 de diciembre de 1928, p. 1. 57 The Times, New York, diciembre 7 de 1928, p. 1. 58 Reporte de la United Press, New York, viernes 7 de diciembre de 1928. 59 En razón de que las fuerzas del Estado siempre se valieron de la fuerza para defender las políticas de ciertas empresas e intereses particulares, más no al colectivo laboral. Ver en Sáenz, Eduardo, La ofensiva empresarial. Industriales, políticos y violencia en los años 40 en Colombia, Tercer Mundo-Uniandes, Bogotá, 1992.