Otro caso presentado con similares características a la relacionada anteriormente fue el impedimento total de las labores de corte y cosecha que hizo un grupo de protestantes en la finca del señor Francisco Luís Olarte, a quien los huelguistas amarraron junto a sus más fieles trabajadores de confianza; fuera de liberar a todos los animales en servicio, amén de los choques suscitados entre huelguistas, empleados de la plantación y los miembros de la fuerza pública. Así las cosas, el Consejo de Ministros reunidos en pleno, pero encabezados por los ministerios de Gobierno y de Guerra, propusieron en la sesión del 5 de diciembre se decretara la alteración general del orden público en la Zona Bananera del Magdalena, situación que fue aprobada por el Gabinete Central. De esta forma, dicha decisión pasó a consideración del Consejo de Estado, cuerpo judicial que de manera inmediata y en sesión extraordinaria aprobó tal medida, conceptuando que era del caso declarar turbado el orden público en la región bananera del Magdalena por las consideraciones expuestas por el Gabinete en pleno y los hechos que la antecedían, originando ante tales circunstancias que el Ejecutivo decretara el Estado de Sitio 48 . El Consejo de Ministros otorga facultades especiales al ministro Arrazola para que hiciera las gestiones posibles, en aras de arreglar de una vez por todas la problemática que se venía presentando entre los huelguistas y la compañía bananera. En esa misma directriz se nombra como Jefe Civil y Militar al general Carlos Cortés Vargas. Al culminar dicha reunión, el general Ignacio Rengifo, ministro de Guerra, declaró ante los medios de comunicación que el Gobierno tenía conocimiento que por las condiciones en que se encontraba el orden público en la región bananera del Magdalena era imposible llegar a algún acuerdo con los huelguistas, quienes impedían a los demás trabajadores volver a sus labores, llegando al extremo de encerrarlos en una especie de prisiones. Comentó además que daría a conocer la extensa documentación sobre la manera cómo habían procedido los huelguistas, y que por eso, confirmaba plenamente que ya se había expedido el decreto que establecía el Estado de Sitio para la Zona Bananera, después de oído el concepto favorable del Consejo de Estado. Uno de los hechos más significativos que tuvo como justificación el Consejo de Estado para emitir favorablemente el concepto de alteración del orden público, premisa por la cual se decretó el Estado de Sitio en la Zona Bananera del Magdalena, fueron las pérdidas económicas a las que se estaba viendo abocado el sistema socioeconómico y político de la Nación, pues se estimaba que a la fecha del concepto la economía bananera ya había perdido más de un millón de dólares. Además de eso, porque los obreros supuestamente se hallaban dueños y señores de la situación en la zona; habían interrumpido los teléfonos y cortados las líneas telegráficas; se habían apoderado de varias poblaciones y trataban de tomarse a Santa Marta. La comunidad internacional se entera de estos hechos a partir de ésta decisión, pues el Gobierno Central envía una misiva a la United Press, quien a su vez hace un reporte que sale a la luz pública de la siguiente manera: 48 Contado directamente por el mismísimo General Vargas Cortés en sus memorias de los hechos. Vargas Cortés, Germán, Los Sucesos de las Bananeras. Historia de los acontecimientos que se desarrollaron en la Zona Bananera del Magdalena, 13 de Noviembre de 1928 al 15 de marzo de 1929, Imprenta La Luz, Bogotá, 1929. Por su parte, Alberto Castrillón uno de los lideres sindicales, en su libro 120 días bajo el terror militar cuenta otra historia diferente.