En las declaraciones efectuadas por el general Cortés Vargas, se anunciaba que de un momento a otro se esperaba fuera oficializado el Estado de Sitio para el departamento del Magdalena y que en verdad él no confiaba en los elementos del Magdalena que hacían parte de la tropa, primordialmente por sus vinculaciones con los huelguistas. Dijo además que tampoco quería internar al regimiento Nariño en la Zona por falta de seguridad, ya que muchos de los huelguistas se habían armado; tales declaraciones provocaron que para el 5 diciembre, después que el Dr. Núñez Roca, gobernador del departamento, firmara el Estado de Sitio, se escondiera en las edificaciones del palacio departamental, escoltado por un nutrido grupo de hombres de la Policía y el Ejército, por temor a un posible derrocamiento por parte de los huelguistas, a quienes, en una actitud cobarde, nunca dio la cara. Un mecanismo de presión ejercido por los huelguistas para que los comerciantes de la región apoyaran sus iniciativas obreras y de movimientos sociales en pro de la igualdad, condiciones dignas de vivienda, salud y educación y de la no explotación laboral fue el hecho de adiestrar a las personas en sentido de unión y fraternidad para que no compraran en los establecimientos del mercado público y en otras casas comerciales si la transacción no estaba autorizada por el Sindicato Obrero. Con esto se daba a entender que el comerciante no podía vender al comprador si éste no presentaba su “permiso”. Para el cumplimiento de ésta política impuesta por el sindicato, se contaba con la vigilancia de 5.000 huelguistas que apoyaban la causa. Situación que origina de manera colateral que la United Fruit le preguntara en unas misivas al Gobierno Central de Bogotá si el Estado colombiano estaba en capacidad de proteger sus intereses y a partir de cuándo lo iba a hacer. La respuesta del Estado, basada en cómo se venían ejecutando los hechos, resultó obvia. Para minimizar las exacerbaciones de los huelguistas por la participación parcializada del Estado en este asunto en beneficio de la multinacional bananera, el Gobierno Nacional desde Bogotá emitió un comunicado en el que comunicaba que el Consejo de Ministros se encontraba reunido en pleno deliberando sobre la grave situación laboral y económica en la que se encontraba el departamento del Magdalena, y que una vez se analizaran los hechos, emitirían unas directrices al respecto. Ante tales hechos, algunos manifestantes- aproximadamente unos 500- cerca a la población de Sevilla optaron por la decisión de tomarse la finca bananera de propiedad de los señores Ismael Noguera Conde y Eduardo Noguera, padre e hijo respectivamente, porque supuestamente habían dado la orden a los trabajadores de cortar más racimos de la fruta con el fin de entregarlos a la multinacional para su exportación en los mercados internacionales. La orden de la United Fruit Company consistía en que todas las fincas asociadas a su sistema general de producción y que estuvieran primordialmente ubicadas entre los Distritos del San Juan del Córdoba hasta El Retén, debían cortar fruta para exportar, pues desde hacía ya varios días se encontraba atracado en el muelle de Santa Marta un vapor de la Flota Blanca a la espera de poder embarcar bananos. Situación que generó una refriega entre los manifestantes, los propietarios de la finca y los miembros del ejército que se encontraban acantonados allí 46 . Es bueno anotar que una vez presentada la situación, el general Carlos Cortés Vargas salió inmediatamente al lugar de los hechos en un tren expreso acompañado de una escolta militar de 200 hombres, con el único objetivo de pacificar a los huelguistas y de paso éstos entregaran a los empresarios bananeros y soldados que tenían retenidos, los cuales estaban al mando de un teniente de apellido Botero 47 . 46 El Estado, Santa Marta, martes 4 de diciembre de 1928, p. 1; Ver también La Prensa, Nº 250, Barranquilla, miércoles 5 de diciembre de 1928, f. 1.