MARIA ANTÒNIA CANALS i TOLOSA. Premio Gonzalo Sánchez Vázquez 2007

El trabajo generoso, vital e incansable, marcan la vida de Maria Antònia Canals, nacida en Barcelona el año 1930 en el seno de una familia muy vinculada al mundo de la enseñanza. Puede decirse que su padre, Emili Canals, un ingeniero muy aficionado a las matemáticas que murió cuando Ma Antonia contaba 8 años, fue la primera persona que ejerció una influencia decidida en su vocación, que posiblemente nace a partir de la vivencia personal, íntimamente ligada con el juego, la manipulación y la intuición. También fue decisiva la influencia de sus tías Dolors y Francesca Canals, conocidas como les ties Montessori, introductoras de este método en Cataluña. Con estas dos influencias, el año 1950 acaba magisterio y en 1953 acaba la licenciatura de ciencias exactas en la Universidad de Barcelona, a la par que cultiva el amor por su país y su pasión por el montañismo.

María Antonia

Uno de sus primeros contactos con la docencia fue en el Liceo Francés, una de las escuelas de mayor prestigio social de Barcelona, donde impartió sólo durante dos años clases de matemáticas en el bachillerato superior. Pero fue en la Escola Talitha donde pudo poner en práctica, entre 1956 i 1962, una verdadera renovación pedagógica en la educación infantil, basada en algunas ideas fundamentales del sistema Montessori, otras que enlazaban con las corrientes pedagógicas europeas del primer tercio del siglo XX, personalizadas en Catalunya por la figura del pedagogo Alexandre Galí, y otras que iban tomando cuerpo como descubrimientos y aportaciones personales de M. Antònia en la educación matemática de las primeras edades. Tenía 27 años y dejó el trabajo anterior porque el proyecto de la nueva escuela le entusiasmaba y porque, según sus palabras, “no hay que quedarse nunca cerrado sino que siempre debe hacerse aquello en lo que realmente se cree”. Así, su influencia como conocedora del método Montessori y como innovadora decidida empezó ya a repercutir en otros maestros en aquellos años de la dictadura franquista, tan oscuros y tan difíciles. El paso siguiente fue la construcción de todo el material necesario, tarea que realizó con minuciosa precisión.

Seis años después de iniciar el proyecto de Talhita, M. Antònia atraviesa una crisis espiritual que la lleva a decidir iniciar un nuevo proyecto en un barrio con más necesidades. Enterada de que un sacerdote del barrio barcelonés Verdum había celebrado una misa en la calle para protestar por las malas condiciones en que se encontraba el barrio, decide canalizar su compromiso social en esta dirección. El barrio disponía de un barracón propiedad de la parroquia donde cada tarde se impartían clases de capacitación profesional. Es allí donde en octubre de 1962 M. Antònia inició la escuela TON I GUIDA colgando un cartel que decía “Parvulario”. Comenzó ella sola con 42 niños y niñas de entre 4 y 6 años, el 90 % de los cuales eran inmigrantes llegados de diversas zonas de España, en unas condiciones pésimas y mal atendidos. La escuela se mantenía con las cuotas que pagaban las familias según sus posibilidades económicas, aunque para llegar a hacer realidad la construcción de un nuevo edificio se contó con las aportaciones de importantes donativos de gente en buena posición social que creía en el proyecto.

En 1968 las obras ya habían comenzado y M. Antònia llevaba a los alumnos a observar sus progresos. El momento del traslado es recordado emotivamente: “Todo eso se hizo para que los alumnos tuviesen conciencia de que era su escuela”.

Como en Talhita, M. Antònia forjó en la escuela Ton i Guida un equipo de maestros conscientes de la importancia de su tarea y del espíritu del trabajo en equipo. La escuela gozó de su máximo esplendor entre 1972 y 1975, en que contaba con más de 400 alumnos y se había convertido en un ejemplo y modelo de escuela.

Deja Ton i Guida para dedicarse al cargo de “cap de l’Àrea de Serveis de l’Ensenyament de Barcelona”. Pero no acaba de sentirse bien en la política y al cabo de un año deja el cargo. Se había involucrado en el ámbito universitario, impartiendo clases de Didáctica de la matemática en la “Escuela de Maestros” de la Universitat Autònoma de Barcelona: En 1982 obtiene la plaza en las últimas oposiciones que se hicieron según el sistema antiguo, y pide el traslado a la Escola Normal de Girona, entonces dependiente de la U.A.B.. Esto le supuso cambiar de residencia. Al mismo tiempo, ya desde los últimos años de Barcelona, también dio clases de didáctica de las matemáticas en infantil y en primaria en la escuela de maestros de Vic.

Paralelamente a la docencia en la escuela y en la universidad, hay otra actividad que no se puede obviar, y que surgía como consecuencia natural y como exigencia de la creación de escuelas con una pedagogía entonces llamada “activa”, y como exigencia de una postura de compromiso para cambiar los esquemas de una dictadura durísima con la educación, y cerrada respecto a Catalunya: fue la participación en el equipo fundador de la institución “ROSA SENSAT”, junto con Marta Mata y cinco personas más, en octubre del 65, y por tanto la participación en las escuelas de verano, desde la 1ª (1966) hasta la 41 ( 2006), y a innumerables cursos y seminarios en invierno y en verano, repartidos por nuestras comarcas y por toda la geografía española.

Uno de los frutos de estas actividades de formación permanente fue el surgimiento alrededor de M. Antonia de diversos “grupos de maestros” con el objetivo de compartir experiencias docentes y al mismo tiempo profundizar en la propia formación matemática. Los primeros empezaron en Barcelona, en Rosa Sensat, y luego siguieron en Girona, Vic, Manresa, Lérida, etc… Entre ellos destaca en Girona el año 1992 el grupo PERÍMETRE, que después de 14 años sigue reuniéndose un sábado al mes, y luchando porque las matemáticas mejoren en nuestras escuelas. Este grupo y el equipo ICE de matemáticas, fundan la Associació d’Ensenyants de Matemàtiques de Girona (ADEMGI), de la cual M. Antònia fue presidenta durante los cuatro primeros años, del 1992 al 1996. Durante este periodo, en 1994, la Associació de Professors de Matemàtiques de les Comarques Meridionals (APMCM) y ADEMGI fundan la Federació d'Entitats per a l'Ensenyament de les Matemàtiques a Catalunya (FEEMCAT), de la cual será presidenta durante los tres primeros años.

Su tarea ha sido reconocida con diversos premios y homenajes: Medalla President Macià (medalla del trabajo) (Barcelona, 13 d'abril de 1984); Premi “Mestres 68,” por la renovación aportada al campo de la didáctica de la matemática y a la concepción de la educación infantil (Girona, 17 de diciembre de 1994); Homenaje por la tarea docente e innovadora desarrollada en el campo de la didáctica de las matemáticas (Girona, 29 de abril del 2000); Homenaje en el CEM2000 y instauración del Premi M. Antònia Canals, de la FEEMCAT (julio del 2000); Insignia de oro de la Universitat de Vic (17 de octubre del 2000); Profesora emérita de la Universitat de Girona (4 de octubre de 2001); Distinción Jaume Vicens Vives ”a la calidad en la docencia universitaria “ de la Generalitat de Catalunya (4 de octubre del 2001); CREU DE SANT JORDI de la Generalitat de Catalunya (25 de septiembre del 2006), por su tarea en la formación de maestros, sus publicaciones matemáticas y su acción en la Escuela Ton i Guida; Homenaje conjunto de la “Associació d’exalumnes, mestres, pares i mares de Ton i Guida”, del departamento de didáctica de las matemáticas de la U A B, y de la institución Rosa Sensat (5 de mayo de 2007); Premio NOU BARRIS (distrito municipal correspondiente a Verdum) de Barcelona ( 14 de mayo del 2007).

Desde el 30 de septiembre del 2001, Maria Antònia está oficialmente jubilada y ha sido nombrada profesora emérita de la Universitat de Girona, donde actualmente, desde enero del 2002, dirige el GAMAR (Gabinet de Materials i de Recerca per la Matemàtica a l'escola), que ella misma creó como fruto del premio Vicens Vives antes nombrado, y que sigue creciendo con el apoyo de la Universidad de Girona y del Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya. Compartiendo su actividad entre el GAMAR y las escuelas del país, M. Antònia sigue incansable en las tareas de innovación en la didáctica, que bien podríamos llamar investigación a través de la acción, y de formación permanente del profesorado de Infantil y Primaria, tanto en Catalunya como en toda España.


Sobre todo, por encima de todo, Ma. Antonia sigue firme en su compromiso vital de conseguir que todos los niños y niñas vivan, disfruten y amen las matemáticas.

Por eso y por muchas otras cosas que nos unen a ti, gracias, Maria Antònia.

Granada, 7 del 7 del 7

Fuente: XIV JAEM