530 Pero padre, ¿qué haremos los humanos con nuestro molde tan estrecho y nuestro lenguaje tan escaso, al hablar de lo que ya tiene dicho san Pablo que ni ojo vio, ni corazón probó? "Gustad y ved" "Gustad y ved cuán suave es el Señor", (Sal. 34,9) dijo el Profeta y tuvo mucha razón; si hubiera dicho: Pensad y decid quién es el Señor, hubiera impuesto un imposible, ¿no es verdad? El entendimiento humano en Dios se aniquila; la palabra humana es mutismo delante de Él; pero el amor se eleva, cuando se pone en contacto con Él. A Dios se le gusta y se le siente y se le ama, pero no se le define. Sólo al amor le es dado alcanzar- lo. ¡Dios mío, qué capacidad de amar nos habéis dado! Al fin nos creaste para un amor infinito y era natural que el amor superara en el hombre a todo, hasta el mísero entendimiento que, delante de Dios se declara en impotencia y hasta desaparece. Precisamente padre, en la época de estas gracias, vi unas frases del padre Nieremberg, que me parecieron casi sin sentido, teniendo tanto que no pude abarcárselo. Dice el santo padre Nieremberg: ¡"El Ser Divino es una infinidad de infinidades; un mundo de perfecciones; un inmenso tea- tro de inmensas hermosuras; una cumbre de altezas y majestades; un pas- mo del Ser; un milagro de pasmos y un océano de infinitas infinidades!". Esto se dice; pero el entendimiento no abarca estos conceptos sino en su mínima parte y ni se dice lo que es Dios, ni se abarca lo que se alcanza a decir. La palabra y la mente quedan siempre cortas; pero el corazón, sí gusta de Dios, porque a él, al amor, le es dado lo que a la mente se le niega, ¡Dios mío! El amor siempre va adelante y por eso el que te ama, te alcan- za. ¡Por eso el amor es ya un cielo! ¡Dios mismo es amor! Mi alma, pues, padre, fortalecida por la Trinidad Beatísima, bogaba serena en medio de aquel océano de rarezas de los indios, de pecados de todos y de contrariedades de que ya he hablado. María es la sonrisa de la vida Mi devoción a la santísima Virgen era también como un remo que em- pujaba mi barquita. Ella parecía una sonrisa en medio del negror de la vida salvaje y de la opresión que llevábamos. Por eso una vez me dijo una hermana que le diera un buen pensamiento y le dije: Mire, no piense bue- Capítulo XXXIII. Gustad y ved - María es la sonrisa de la vida